Bueno. Esta semana en un programa de la dos llamado Muchachada Nui se han puesto las botas con Luis Cobos, al que primero le hacían una imitación que no pude dejar de ver en una semana:
Y que después viajaron al pasado para revivir la grabación del disco de Zarzuelas del que habla, y el mismísimo Bach sale de una foto para hablar con él. Para no perdérselo:
Nivel de dificultad:Bajo – Tiempo de aplicación:Mínimo 6 semanas
Queridos y estimados profesores, sustento de la comunidad educativa, alimentadores de mentes, espero que hayan puesto en práctica los anteriores cursos para profesores pues la cosa va a coger un ritmo frenético tras las eternas vacaciones.
En ésta lección aprenderemos que podemos minar aún más la paciencia de un alumno con pequeños toques como el que aprenderemos a continuación, recuerden que tienen que demostrar de vez en cuando sus (imaginarias e inventadas) imperfecciones.
Bien. Lo que debemos hacer como paso dos para minar la paciencia de un alumno es lo siguiente.
El alumno asistirá a nuestra clase un día normal, de principios de curso, y lo recibiremos como cualquier otro día.
Tras la clase le pararemos y le diremos que queremos hablar con él a solas, momento en el que alabando su buen hacer y sus dotes para la asignatura, le instaremos a que deje de asistir y que dedique todo esa potencial inteligencia a trabajos y desarrollos más importantes, que en nuestra asignatura está perdiendo el tiempo. Deberemos estar así hasta que acceda de buen grado dejar de asistir a clase.
Iremos anotando las faltas del alumno a nuestra clase, semana tras semana, y cuando llegue el día de poner las notas, en la evaluación, deberemos olvidar como se llama el alumno, quién és, dónde vive, edad, y el café que nos acabamos de tomar con él y poner en la nota “No evaluado por pérdida de evaluación contínua”
Como el alumno dejó de ir a nuestra clase se habrá desinteresado por la asignatura, de manera que no se dará cuenta de lo que acabamos de hacer, de manera que deberemos ir a decírselo personalmente, no sin antes habernos asegurado de comunicarle las notas al jefe de estudios y al de departamento.
Escogeremos un lugar público y abarrotado, como por ejemplo una actuación de un grupo en el propio conservatorio, y en cuanto demos con el alumno le diremos:
Hola, que tal, oye, ¿sabes qué? No te lo vas a creer. Resulta que el otro día me equivoqué y puse en vez de sobresaliente pérdida de evaluación continua, ¿sabes?, fíjate que error más tonto. – A lo que el alumno contestará: ¿¡Qué!? – Y a lo que responderemos la clave del método NOME: Ya ves, NO ME fijé, NO ME dí cuenta y NO ME enteré de que eras tú, y pensando que era otro, te puse como no calificado. ¿Que fallo mas tonto, eh?. – Acto seguido nos iremos mientras el alumno va perdiendo la paciencia según se va dando cuenta de lo que le acabamos de decir y sin que le dé tiempo a sacar la navaja que lleva en el bolsillo derecho.
Y ya está, queridos enseñantes. Habremos, fácilmente, vuelto a poner la paciencia de un alumno donde debe estar, por los suelos, y de paso le habremos enseñado una valiosa lección: No te fíes nunca de lo que te diga un profesor, puede que se esté leyendo el curso para profesores.
Después de aquella improvisación que hicimos a finales de el curso pasado, este año, nos pusimos manos a la obra de nuevo, para traeros lo que escucharéis a continuación. Es una mezcla entre el free jazz del melenas de la semana pasada y la banda sonora del 007… todo un reto para cualquier oído. Dura 6 minutos.
Al contrario que la otra vez la mitad inferior del piano la toca Pablo, y la superior el menda. Mañana curso para profesores #7. No os lo perdáis.
Bueno, cuando uno lee el titular dice – Ya está aquí otro de esos puristas que se encierra en una década de Jazz (o de cualquier otro estilo) y el resto es basura, pero sigue leyendo, sigue…
Resulta que un tal Larry Ochs, descrito como un músico en la primera línea del jazz más creativo y fundador del influyente grupo Rova Quartet dio un concierto con éste en el V Festival de Jazz de Sigüenza. hasta aquí todo bien.
El pollo se monta cuando uno de lo espectadores decide (y le doy la razón) que lo que toca ese melenas en el escenario no es Jazz ni de lejos, que es música contemporánea, y que la tiene contraindicada psicológicamente (al igual que el 90% de la humanidad, de verdad que hay obras para el suicidio colectivo). Y al presentarse allí la guardia civil uno de los policías somete a juicio la música de éste señor y llega a la misma conclusión que el denunciante. Eso no es Jazz. Os pongo un vídeo (recomendamos taparse los oídos bajo riesgo de locura transitoria e impulsos homicidas).
¿En serio este señor se cree que eso es Jazz? Por fin alguien que planta cara a todos estos pseudo-músicos que viven de mezclar estilos, y creedme cuando lo digo, que conozco a más de uno/a que le llama minimalista a cualquier cosa… Cuántas veces habremos oído en el telediario que alguien ha mezclado hip-hop con flamenco, con new age, y de fondo el canon de Pachelbel, y que ha llenado un estadio de gente para oírlo… ¡venga ya!. Lo único que demuestra eso es lo mal que va la industria musical. Y a esto lo llaman progreso…
Bienvenidos y bienvenidas al curso para profesores 6. En esta lección ampliaremos nuestro campo de trabajo y nos desplazaremos fuera del terreno musical, aunque es fácilmente ampliable a éste.
Lo primero que deberemos hacer para discriminar (siempre positivamente desde el punto de vista del profesor, aunque haya padres que no lo vean así por ser cortos de miras) es escoger dos sujetos para el experimento, preferiblemente alumnos, del distintos tipos de coeficiente y a ser posible, el de peor, de clase social superior al otro.
Cuando hayamos conseguido reunirlos bajo un mismo techo, les realizaremos un examen escrito de una asignatura que no se considere como ciencia exacta, como ciencias sociales, o algo parecido, en el que pondremos a prueba sus conocimientos lo más arduamente posible, para que no saquen mucha nota.
Esperaremos unos días y los volveremos a reunir bajo un mismo techo para comunicarles el resultado de sus notas (recordar que estén lo más cerca posible el uno del otro para que se puedan enterar cada uno de la nota del otro).
Previamente habremos corregido sus exámenes de manera que sus notas estén lo más cerca posible de un número entero (o sus medias en caso de que hayamos realizado más de un examen) (5,93 y 5,8 por ejemplo).
Reunidos en clase le diremos en voz alta a cada uno la nota final de su evaluación (que deberá ser un número entero) y al listo, pero de clase social media (el del 5,93) le diremos que su nota es un cinco porque… porque tiene un punto negativo (en caso de no tenerlo, inventárnoslo y anotarlo); y al hijo de, le diremos que tiene un seis (éste es el del 5,8). No hace falta dar razones.
La indignación del pobre será tal que proferirá cantidades ingentes de insultos hacia nosotros y nuestros progenitores, pero no deberemos ceder. Escogeremos una postura de indiferencia, o de “sí, bueno, yo no puedo hacer nada más…” y lo ignoraremos hasta el resto del día.
Por último deberemos recordar dar esta noticia a los alumnos el último día de clase antes de unas largas vacaciones para que no tenga oportunidad de reclamar, ni ante nosotros ni ante el jefe de estudios, ya que el único que quedará el día siguiente en el centro será el conserje.
Y ya está, fácil y sencillo. Habremos complacido a una niña tonta pero rica, o al menos, la hija de un/a amigo/a, que nos deberá un favor, y habremos cabreado a una familia entera de clase media que no tendrá reparo en venir a quemar nuestra casa con antorchas y tridentes. Pero no importa, porque somos autoridad pública en Madrid y podemos meterlos en la cárcel a todos, por incultos y malhechores. Deberían pagarnos diezmos sólo por asistir a clase a que no les enseñemos nada, pero en fin, que se le va a hacer, el mundo se ha vuelto loco…
Hasta el miércoles de la semana que viene, malhechores.
Segunda parte del Concerto Grosso de Vivaldi interpretado por la orquesta sinfónica del conservatorio de Burgos en el año 2007. en el teatro principal y superpuesto como Audio un programa de Radio Arlanzón donde lo transmitieron (Gracias Fede).
Solistas Ignacio Germán González Yagüe y Carlos Llorente. Dirección Pedro María De la Iglesia.
Bueno, queridos impartidores del saber, así a lo tonto a lo tonto hemos llegado a la quinta lección de nuestro curso para profesores, donde les mostraremos algunas de las notas mentales a tener en cuenta siempre, no vaya a ser que se les vaya la mano con eso de demostrar que no son perfectos:
Nota mental #1: Si soy inspector de educación y he de resolver un recurso de alzada relacionado con una asignatura llamada armonía primero buscar qué es Armonía en la Wikipedia y luego hablar con los afectados del conservatorio (aunque no sepa lo que es, en cuyo caso mandárselo a la secretaria, que para algo está), al menos para aparentar que he trabajado algo y no me tiro todo el día tocándome los… expedientes.
Nota mental #2: Si soy la única catedrática de un conservatorio superior deberé asegurarme de saber que soy la única que puede presidir los tribunales de septiembre, y también de que ningún otro profesor me usurpa ese privilegio. Tampoco deberé aprovecharme de mi posición para gritarles que no tienen derecho a reclamar.
Nota mental #3: En caso de que me vayan a echar del conservatorio en breves por ser interino no deberé fumarme todas las reservas de marihuana del principado de Asturias, porque puede que los alumnos lo noten cuando les diga: – Tío, dejame que me centre un poco que todavía no sé ni donde estoy… jijijiji.
Nota mental #4: En caso de ser un profesor extremadamente extrovertido y excéntrico, tanto que me guste dar palmadas y saltitos por ahí, no hacer que mis alumnos participen de ello, pues podría incomodarles y provocarles un trauma de la mediana edad que los volviera gilipollas para siempre. Eso, o que quieran matarme con un cuchillo oxidado por haberlos expuesto a hacer el ridículo de manera tan poco sutil (Adjunto: y si lo hago no pegar carteles anunciándolo por todas partes).
Nota mental #5: Si soy jefe de estudios debo ejercer como tal, y no gritarle barbaridades a cualquier alumno/profesor que me diga que los horarios de 6 clases le coinciden a la vez o me podría ganar salir en el curso para profesores. Fdo. Sr. Corleone.
Nota mental #6: No humillar a mis alumnos en clase, diciéndoles que por mucho que lo intenten nunca van a llegar a nada ni van a conseguir nada, o podrían dejar de asistir y meterme en un problema (Adjunto: recordar esto antes de hacerlo, no después, o servirá de poco)
Nota mental #7: No incitar a mis alumnos a que maten a otros compañeros de trabajo con un cuchillo oxidado o podría encontrarme algún día con algún perturbado que lo haga y me meta en problemas…
Nota mental #8: No decir a mis alumnos que no vayan a clase y cuando haya de poner las notas poner no evaluado por no haberse presentado o tendré un serio problema (y el alumno más). (Adjunto: Comunicárselo al alumno en un lugar público y con mucha gente como una de las actuaciones del excéntrico de la nota #4 para que no pueda poner en práctica lo que le dijo el de la nota #7)
Nota mental #9: Si me encargo de hacer las matrículas en un centro público primero enterarme del sistema de graduado del centro, no sea que llegue un alumno con una suspensa y no sepa en qué curso matricularlo. (Adjunto: No decirle al alumno que deje la matrícula sin hacer hasta que me entere bajo ningún concepto o correré el riesgo de que se chive el muy…)
Nota mental #10: No decirles a mis alumnos el primer día que no acudan a clase y a mediados de curso avisarles de que hay un examen en un mes y que se busquen apuntes, porque yo no doy. Y sobre todo, si se me olvida esto, no ir criticando el sistema de enseñanza allá por donde paso, creando dolor de cabeza hasta a las aspirinas, o estaré poniendo en práctica el curso para profesores #4, cómo ser un hipócrita. (Adjunto: Todo esto se puede solucionar haciendo como que estoy más ciego que un topo en el examen y dejar a mis “alumnos” que copien todo lo que quieran).
Lo peor de todas éstas notas es que “alguien” las olvidó y las realizó, con lo cual se pasaron demostrando sus imperfecciones y fueron expulsados del reino celestial de los profesores… sin mote. Avisados quedan.
¡Y recordad que no cerramos en vacaciones! El miércoles que viene más, y ya veremos si mejor…
Soy un compositor de Burgos, estudiando en Oviedo, al que le gusta aparte de la música el cine, y la informática. En este blog intentaré aunarlos todos en uno.