Hola, estimados y apreciados de éste, mi blog. Hoy aprenderemos cómo echar a un alumno de nuestra clase de manera educada y civilizada, pero sin dar opción a confusiones. Tajante pero cortés. Dale al play que sin musiquita pierde mucho.
Primero hemos de conseguir que el alumno se sienta acogido en nuestra clase. Para ello le diremos que puede ir como oyente sin ningún problema y que estaremos encantados de que participe todo lo que quiera en clase.
Después, una vez que estemos dando clase, tenemos que evitar que participe, y de hacerlo, no deberemos nunca decirle directamente que lo haga, mas bien formularemos una pregunta del tipo… ¿tocas tu algo? Si quieres toca el 26 a ver que tal…
Poco a poco dejaremos de formular estas preguntas, sin dejar al alumno opción a participar en la clase, hasta que alcance un punto crítico de aburrimiento en el cual alcanzaremos el clímax necesario para avanzar al apartado 4.
En un rato libre (al final de la clase, o en otra clase que tengamos con el alumno) le daremos una charla para intentar convencerlo de lo muchísimo que se aburre y de que como no está matriculado en nuestra clase, pues que no hace falta que venga. En caso de que el alumno siga asistiendo a clase repetir la misma charla una y otra vez hasta lograr nuestro objetivo, que afirme y esté de a acuerdo con nosotros.
PUNTO DE NO RETORNO: Al final de la charla considerada como final, la despedida no será un hasta luego o un hasta pronto, la charla tendrá lugar antes de la clase a la que queremos que el alumno deje de asistir, y cuando nos despidamos diremos: “hasta el […]” sustituyendo los puntos suspensivos por cualquier día de la semana que no sea hoy o el día de la clase a evadir.
Y ya está. Fácil y sencillo. Y nos habremos librado de un alumno para siempre, con educación, sin gritar, y sin poner reclamaciones.
La semana que viene “cómo decirle a un alumno que no tiene derecho a poner una reclamación cuando en realidad sí lo tiene”. ¡Os esperamos!
Este es un Lied que compuse el año pasado para Tenor y Piano, y que fue regalo de cumpleaños para mi amiga Nerea. Espero que os guste.
La letra dice así (traducida):
<
p style=”text-align: center;”>Entre los árboles verdes
La casa del molinero,
Como si fuera hogar de paz,
Mira hacia el valle.
<
p style=”text-align: center;”>La corriente salvaje de los bosques
Mueve rápida la rueda,
Que como anhelo de amor,
No cesa.
<
p style=”text-align: center;”>En el pequeño jardín adyacente
La alegría de la primavera
Con las flores frescas se adorna
Sus rizos, su pelo y su pecho.<br/>
<
p style=”text-align: center;”>Los zarcillos verdes de la hiedra
Han distribuido con delicadeza
El muro del jardín
Con una red de hojas.
Para verlo, imprimirlo o descargarlo haced clic aquí
Esto es una panorámica cogida desde Hacinas, un pueblo cerca de Salas de los Infantes, en Burgos. La hice el día de las fiestas, un día bastante nublado pero lo suficientemente claro como para tomar las 45 fotos de las que está compuesta ésta panorámica. Podéis ponerla en pantalla completa.
Vagueando un poco por la red ayer encontré dos cosas bastante interesantes y sobre las que he indagado un rato durante hoy viernes.
La primera es este test psicológico que plantea Tanya Khovanova:
¿Cuál de éstas figuras sobra aquí?
Tomaos vuestro tiempo, es un enigma bastante difícil y está hecho en protesta de aquellos que utilizan los psicólogos en sus tests. Podéis dejar la respuesta en los comentarios.
El segundo tema interesante es una enfermedad. La más divertida que he visto nunca, pero desde luego la peor. Peor que el cancer. Peor que morir dolorosamente acuchillado durante toda tu vida. Se llama Afasia de Wernicke, y es una enfermedad sensorial, no motora, es decir, el cerebro cambia la percepción de las cosas, en este caso la percepción el lenguaje.
La Afasia de Wernicke se caracteriza por un déficit para la comprensión y un habla fluida pero completamente desprovista de sentido. Los individuos con este tipo de afasia pueden hablar con oraciones largas (logorrea), que no tienen ningún significado; agregan palabras innecesarias y neologismos y cambian unas palabras por otras parafasias. Esto hace que su habla alguna vez haya sido denominada como “de ensalada de palabras”. En algunos casos el número de sustituciones puede ser tan grande que hace el habla ininteligible (jergafasia).
Sintetizando, en la afasia de Wernicke los síntomas son los siguientes:
– El paciente habla mucho, como si estuviese alterado.
– Las palabras que usa están transformadas, cambiadas de lugar y alteradas en su fonética.
– El paciente no entiende lo que se le dice ni es consciente de sus errores.
Ésta, sin duda, me parece la peor enfermedad (para alguien que se mueva socialmente) quese puede sufrir. La gente no entiende lo que dices ni tu lo que dice la gente. Dos millones de años de evolución para nada.