Oviedo: Que llueva que llueva…

Oviedo es una ciudad de contrastes. Muy pocos diferenciados, pero los hay. Es una ciudad muy extraña para cualquier castellano, y especialmente para un burgalés. Siempre hace calor, y siempre está lloviendo.
Tienen un patriotismo muy musical. Consiste en tocar el himno a asturias cada hora. El ayuntamiento tiene repartidos a modo de conspiración montones de gaiteros tocando una y otra vez el maldito himno. Oviedo, acústicamente, es un lavado de cerebro constante para que te sientas asturiano. Acogedor, pero molesto el escuchar las campanas de mentira a todo volumen con el himno cada hora (Será porque vivo en el centro).
Sus instituciones políticas son edificios inmensos, en plazas con grandes nombres y con la seguridad propia de un edificio del norteamericano FBI. Siendo una comunidad siete veces más pequeña que Castilla y León tiene todo lo que nosotros distribuimos en nueve provincias aglomerado en el centro de Oviedo. Decenas de personas en los registros centrales de las consejerías, complejos donde perderse sólo buscando un mostrador de información y un orden administrativo que dejaría acomplejado al mismísimo Hermes (Futurama).
Hay bastantes estatuas, pero algunas realmente llamativas, por ejemplo, la gente queda en “el culo” refiriéndose a la estatua que hay enfrente del teatro Campoamor, porque es eso, literalmente, un culo enorme…

La sidra es bebida nacional. Toda la calle Gascona (y alrededores) está plagada de sidrerías, cada una con su distribuidora y con su sabor. Al turista le dan la mala, al local, Trabanco. Y al menos una vez a la semana hay que ir de sidras. Si no, desterrado.
Aquí no se barre la calle. De noche desde los rincones mas oscuros y sombríos de la ciudad aparecen barrenderos y camiones cisterna y la riegan. LA RIEGAN. Con agua a presión riegan TODA la ciudad. ¡Psche! ¿Para qué usar una escoba cuando se pueden gastar 20 litros por metro cuadrado?. En otras ciudades españolas lo que vemos son camiones cisterna regando partes de la ciudad, cada semana o así. Ver cómo limpian la ciudad con agua cada noche es bastante chocante.
Otra. Los contenedores son unos desconocidos por aquí. Cada noche, poco antes que los “regaderos” salen los “reparte-cubos”. Una flota de camiones cargados con cubos redondos de plástico y se ponen 3 en frente de cada portal, y la gente baja a tirar sus bolsas de basuras ahí (O los porteros, los edificios que lo tengan). Para que dos horas después una flota de camiones prensadores de basura los recojan uno a uno, metan la basura al camión y dejen el cubo. Y para que una hora después vuelvan los “recoge-cubos” y se los vuelvan a llevar hasta el día siguiente.

Esto es lo que os puedo contar como rasgos generales de Oviedo tras unos meses aquí, lo más llamativo quizá. Es una bonita ciudad, calurosa, húmeda a más no poder, donde los viernes sale gente de debajo de las piedras, donde se tarda nada en ir andando a qualquier parte de la misma, y donde la gente tiende a ser bastante amable. El conservatorio y las instituciones son un caso aparte… pero eso ya deberíais saberlo. Los post de reclamaciones son unos viejos conocidos de este blog…
