Germán Yagüe

Componiendo musical y visualmente para todos

Day: Jueves, Noviembre 5th, 2009

Curso para profesores #2: Cómo quitarle la razón a un alumno cuando nos ha dejado en evidencia

Parece que forzosa y desafortunadamente esta sección empieza a ser un rotundo éxito cada miércoles de la semana y ha llegado para quedarse, así que dale al play y empieza a leer.

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Imagínese que usted, el profesor, experimentado docente, distribuidor de la sabiduría de masas, ilustrado en sociedades juveniles, erudito en todos los conocimientos musicales, usted, se ve degradado por un alumno ante un error que ha cometido, obviamente, por tener tanta variedad de conocimientos en mente. No se preocupe, nuestro siempre amado versado maestro, pues tenemos una solución para usted.

Veamos el procedimiento

  1. Usted, comete un ligero e imperceptible error, como, digamos por ejemplo… decir que escribiendo un dictado no es lo mismo un re sostenido que un mi bemol, y que por ello cualquiera de sus alumnos puede suspender.

  2. Uno de los alumnos, siempre con saña y mala intención interrumpe su discurso diciendo que un re sostenido es lo mismo que un mi bemol, y que en el contexto en el que usted lo está interpretando al piano, que es (obviamente para el alumno, no tonal, pobre ignorante…) no se puede distinguir de manera alguna la nota a escribir en el dictado.

  3. En ese momento contraatacaremos con una alegación completamente sostenible de que nosotros sí somos capaces de distinguir un re sostenido de un mi bemol, y que el hecho de que para tocar cualquiera de los dos haya que dar la misma nota del piano, y que los dos suenen igual, no tiene nada que ver en la percepción acústica que tenemos de ellos.

  4. Nos aseguraremos, llegados a este punto, de preguntar “¿Verdad?, ¿Verdad?, para que el pelota diga – Si, sí, es verdad, tiene razón, le miraremos a los ojos para que no se le ocurra retractarse, y le incitaremos a que borre lo que haya escrito, para asegurarnos el respeto del resto de “especímenes”.

  5. En este punto diremos al alumno insubordinado: ¿Ves?, de manera que se sienta avergonzado por haberse equivocado, o, en el caso de que llevara razón (una posibilidad extremadamente remota, dada la estupidez de los alumnos, que aún tienen el cerebro en desarrollo), que desarrolle un odio irracional y una sed de venganza hacia el alumno que le ha dado la razón a usted, nuestro amado profesor, y que desee matarlo con una navaja de hierro de esas que se oxidan y provocan una muerte lenta y dolorosa.

  6. Para concluir evitaremos una vez alcanzado el punto cinco que ningún otro alumno vuelva a hablar y daremos el tema por cerrado.

  7. Si se diera el caso de que alguno de los animales alumnos abriera la boca para rebuznar darle la razón al subordinado, inmediatamente deberemos bajar la voz hasta puntos inaudibles, comenzaremos a balbucear, y cambiaremos de tema con la frase: – Bueno, todo esto se nos ha ido de las manos y estamos perdiendo un tiempo precioso, ¿por dónde íbamos?.

Y hasta aquí nuestra lección de esta semana. El jueves que viene más. ¡Os esperamos, amados educadores de masas y demás especies del planeta!