
Bienvenidos, amados maestros, a una lección más de nuestro curso para profesores. Hoy vamos a ver una de las maneras con las que acabar con la paciencia de nuestros alumnos. EL MÉTODO TEM.
Musiquita por favor.
Lo primero que deberemos hacer es comenzar una clase hablando con el alumno al que queremos que se le acabe la paciencia. Si éste alumno ha presentado una reclamación mucho mejor, le diremos que no tiene derecho a presentarla y daremos vueltas al tema durante una media hora aproximadamente.
Con todo lo que le hayamos sacado (por ejemplo, que un profesor estaba tocando en el aula contigua a la de su examen de contrapunto, pero que gracias a Dios a él lo pudo parar, no como a los de su exámen de Armonía, que no pararon de tocar), nos haremos un batiburrillo mental y lo mezclaremos todo. Lo agitaremos bien para que pensemos que nos lo contó todo revuelto y lo dejaremos reposar durante una o dos semanas.
Después, en cualquier reunión con los profesores (cuantos más mejor) haremos una elocuente exposición sobre las barbaridades que nos ha contado el alumno (muy importante haberlo dejado reposar dos semanas para que nos lo creamos hasta nosotros) y haciendo una magistral interpretación, concluiremos con una frase del estilo: – Dijo que había suspendido el examen porque estabas tocando en el aula de al lado – y señalaremos a uno de sus profesores.
Y dejaremos que las cosas sigan su rumbo. El profesor le preguntará al alumno que qué va diciendo por ahí de que él hizo que suspendiera el examen, el alumno contestará que ni siquiera suspendió el examen en el que el profesor estaba tocando, le preguntará que quién le ha dicho esa barbaridad y cuando el profesor se quede callado, el alumno llegará a la conclusión de que hemos sido nosotros, gracias a la previa aplicación de las lecciones uno (Cómo echar a un alumno de tu clase en 5 sencillos pasos) y dos (Cómo quitarle la razón a un alumno cuando nos ha dejado en evidencia) de este curso.
Y ya está. Facil y sencillo. Ya tendremos un alumno que se dirigirá raudo a nuestra clase a llamarnos todo tipo de barbaridades y a amenazar de muerte a nuestros familiares más cercanos. Una vez calmados y tranquilizada la situación aplicaremos la clave del método TEM, y le diremos al alumno: – Vaya, hombre, entonces creo que Te Entendí Mal.
Hasta la semana que viene. No olvidéis la lección.
Suscribirse







