
Introducción
Todos sabemos que ustedes, los profesores, son máquinas precisas y perfectas de la enseñanza y la educación. Y todos sabemos que nadie en su sano juicio sería capaz de entender tanta perfección. Por ello, de vez en cuando deben cometer errores (intencionadamente, por supuesto), para que la gente piense que son imperfectos, igual que ellos.
Hoy, en nuestro curso para el profesor y la profesora, veremos dos ejemplos de cómo parecer un hipócrita, para que no piensen que son perfectos y se hagan algún que otro enemigo. Empecemos (haz clic en el play para que suene el audio):
Italian Playboy - The Link CuartetMétodo #1
Usted irá a su clase como un día normal, y buscará poner obras de un autor desconocido, para poder decirles a los alumnos que por desgracia tiene las partituras de algunas pero les falta el audio.
Aprovechará para preguntarles que si saben cómo encontrar el audio de esas obras en internet, y para decirles que ha habido alumnos que le han traído algunas descargadas de internet y grabadas en cds, dando a entender que quiere que lo hagan.
Por si acaso alguno es más lento de lo normal (cosa común entre los estudiantes) lo dirá explícitamente – “Vosotros podríais mirar a ver si me conseguís alguna de estas obras por internet…”-
Esperará una semana y en la misma clase pondrá el audio que ha conseguido viajando por el mundo, de un super-intérprete tocando una super-obra desconocida de… Bach, por ejemplo, para picar el interés de los estudiantes.
Deberá aguardar pacientes, y, como anteriormente le pidió a los alumnos que le trajeran obras descargadas de internet, alguno habrá que le pedirá por favor copiar esa super-obra en su ordenador. Activará entonces el método y le dirá: – Uy uy uy uy, eso me parece que no, eso de copiar es ilegal, igual que lo de descargar por internet. Me parece que no. No no no no. ¿Sabes lo mejor que puedes hacer? Comprarlo.
Bien. Hasta aquí el primer método. Hemos demostrado que ustedes sí pueden descargar obras ilegalmente por internet, porque son profesores, pero está claro que los alumnos no tienen ese derecho, ni siquiera el de copiar su disco pirata.
Método #2
El método dos es bastante más sencillo, porque no hace falta la variable de que un alumno les pregunte. En este caso haremos uso de sus dotes de orador/a y presunción de veracidad, que para algo son ustedes autoridad pública en Madrid.
El primer día de clase, llegará al aula y se presentará. Les dirá a los alumnos que tiene oído absoluto y que es increíble y alucinante. Tiene un don.
Pasarán los días y se asegurará de siempre evitar el tener que decir una nota, para que su afirmación vaya calando en los ingenuos alumnos.
Una vez haya pasado tiempo suficiente (3 semanas), haciendo un dictado, sacará de nuevo el tema, y, siempre intencionadamente, por supuesto, bajará accidentalmente medio tono al teclado eléctrico con el que da la clase.
Dará un la, y preguntará: - ¿Qué nota es ésta? – a lo que algún alumno responderá: - Es un sol sostenido. – Obviamente usted (sabiendo que es un sol sostenido) dirá que es un la, y como el alumno seguirá diciendo que es un sol sostenido, deberá indicarle que vaya al piano y lo mire.
Entonces hará como que señala accidentalmente con el dedo a la pantallita donde pone que está medio tono bajo, para que el alumno se dé cuenta, y cuando lo haya hecho, y le diga que está medio tono bajo y que él tenía razón, le contestará a él y a la clase: - ¿Sabes lo que pasa? Que yo tenía oído absoluto, pero me lo tuve que quitar porque me daba muchos problemas. – Con lo que quedará como un mentiroso y un hipócrita, y bajará un poco la percepción de Dioses que tiene la sociedad sobre usted, para que no parezca tan divino y perfecto.
Conclusión
Y ya está. En pocos y sencillos pasos ha quedado a la altura del betún. Para volver a subir no deberá hacer nada. Actúe como lo haría normalmente y su nivel volverá a subir solo, porque todo lo que hace lo hace perfecto.
Sin nada más que añadir se despide de usted un humilde servidor de tan magnánima deidad hasta la semana que viene.
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