Curso para profesores #9: Verdades relativas



Hoy, poetizando, que me ha dado la vena.

  • Érase un profesor de un colegio concertado. No debía ser muy listo, lo llamaban retrasado.
  • Impartía Ciencias Sociales, a veinticuatro chavales.
  • Un día llegó a clase. Hay examen, dijo él, los chavales asustados, echaron a correr.
  • El examen no es dificil, pero cuidad vuestras faltas, o bajaré vuestras notas, y ya no serán tan altas.
  • Una niña, de cuyo nombre, no me quiero acordar, un error ha cometido, al escribir “ha bajado”, sin una hache en el “ha”. Ese su error ha sido.
  • Corregido ya el examen, el profesor los entrega, y la susodicha niña, al ver esa falta exclama: – ¡Madre mía, Madre mía! ¡Me ha bajado todo un punto, por la susodicha hache, que al no ser tan importante, me parece inaceptable!
  • Habla con el profesor, con el jefe, el tutor, con su amiga la del pueblo, y hasta con el director. – A mí me ha bajado un punto, – dice la niña ofuscada – y sin embargo a la otra, le ha bajado solo un cuarto, ¡Eso no es nada de nada!
  • El profesor no le dice, cuantos positivos tiene, pero lo que si le dice, es que lo que conviene, en estos casos hacer, es leer muchos más libros, para adquirir más saber, y no caer en en la trampa, que el profesor puso adrede, en el examen de ayer.

  • Al llegar el día siguiente, a los alumnos avisan, de que habrán de cantar hoy, un villancico en misa.

  • El maestro y profesor, a la clase llega tarde, dice que ha venido andando, pero le ha traído su madre.
  • Entrega un papel a la alumna, al resto le entrega el mismo, – vaya, es el villancico…, – dice uno con pesimismo.
  • Ojeando y ojeando, la niña divisa algo. -¿Qué ven mis ojos aquí? ¡Una falta que he encontrado!
  • Ni siquiera es de las leves. Una falta muy muy gorda, la quinceañera ha encontrado.
  • La más grave de las faltas, que ha cometido el mentor, es poner hache a los ojos, de Jesús, José y María, con la cual poco verían, “hojos y hojos”, otra vez.
  • Sin dudar, la niña exclama: – ¡Don Alberto, Don alberto! – por ponerle un nombre al hombre… – Don Alberto, mire usted, que a los ojos puso hache, ¿Le ponemos nota a usted?
  • Sin duda un error ha sido, – Contestó tajante a esto. – Yo no cometo errores, y si alguna vez lo hiciera, sería siguiendo el curso, para amados profesores, de Germán Yagüe el maestro.

Buenas tardes señoras y señores, y hasta la semana que viene.

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