
Bienvenidos, amados profesores a este nuestro décimo curso para profesores. Hoy, aprenderemos a parecer paranoicos y buscadores de tramas ocultas mientras corregimos trabajos y similares, que las clases también están para divertirse…
Tramas, ardides, conspiraciones, maquinaciones, intrigas, cábalas, artificios de los compositores, se hallan todos y todas ocultos tras esa maraña de lineas y puntos que es la música escrita, pero somos un profesor veterano y con experiencia en esto de descubrir qué ocultan Bach, Beethoven, Mozart, y demás sujetos conspiradores, y lo vamos a demostrar por mucho que pese a quien quiera tener los ojos vendados.
Lo primero que deberemos hacer es analizar, ser profesor de análisis nos da ventaja sobre el resto de materias, pero si somos profesores de cualquier otra materia no deberemos preocuparnos, alegamos que está en la programación de la asignatura el analizar una obra y ya está. Nadie se dará cuenta.
Una vez que tengamos escogida una obra pueden pasar dos cosas, que sea extremadamente compleja, donde no tendremos problema para encontrar metodología masónica por todas partes, o que sea más simple, donde alegaremos que en su simplicidad radica su complejidad y su ardid.
La enjundia de todo esto es, una vez llegados a este punto, utilizar frases como – “Estas dos corcheas descendentes nos dan a entender que aquel día tuvo que ir mucho al baño” – o – “Este tresillo representa la gloriosidad de la trinidad” – Y que deberemos defender a capa y espada, aún cuando el alumno se empeñe en que es una misa satánica.
En el caso de obras con más complejidad siempre podremos extender nuestras teorías hasta el infinito, para que no se queden cortas con lo expuesto en la obra. Ejemplo: – La sucesión de cuartas y sextas, precedidas por apoyaturas ascendentes y con un bajo en movimiento contrario con la voz de la soprano del comienzo de movimiento, que resulta ser la misma que canta el tenor en el compás 22, pero invertida y en el tono de la dominante, nos demuestra que Beethoven conocía de antemano el asesinato de JFK e intentó avisar al mundo, pero nadie comprendía su música en su tiempo, y no conocían los métodos actuales e infalibles de análisis musical.
En caso de que el alumno nos lleve la contraria o intente explicar sus razones por las cuales está en desacuerdo con nosotros, simplemente utilizaremos las frases: – Mira, sí, sí… si podría parecer lógico lo que dices, pero te voy a exponer las razones por las que yo creo (con cara de irrefutabilidad) que es lo que te acabo de decir – Tras las cuales soltaremos cualquier tipo de argumento medianamente válido, como que como la obra está en Re menor, estaba enfadado de no poder contar al mundo su visión del futuro y el compás 22, día en que murió JFK, corrobora nuestra tesis.
Puede que los alumnos no queden satisfechos con nuestras teorías, pero nuestro deber es enseñarles correctamente, para que el día de mañana los compositores del mundo no se queden solos cuando intenten avisarnos o contarnos algo a través de sus partituras, ya que, como ahora las hacen por ordenador, ya no podremos averiguar si nos quieren decir algo oculto mediante su pluma, de manera que tendrán que perfeccionar su técnica para adecuarse a los nuevos tiempos y descubrir misterios ocultos tras una gota de tinta de una vulgar impresora.
Nos vemos, queridos profesores, no se olviden de aplicar lo aprendido o los próximos capítulos no servirán para nada.
*Cualquier personaje que aparezca en el Curso para Profesores es ficticio y no corresponde con ninguna persona de la realidad. Cualquier similitud con una persona real es mera coincidencia.
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