Germán Yagüe

Componiendo musical y visualmente para todos

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Curso para profesores #7: Método #2 (NOME) para destruir la paciencia de un alumno

Nivel de dificultad: BajoTiempo de aplicación: Mínimo 6 semanas

Queridos y estimados profesores, sustento de la comunidad educativa, alimentadores de mentes, espero que hayan puesto en práctica los anteriores cursos para profesores pues la cosa va a coger un ritmo frenético tras las eternas vacaciones.

En ésta lección aprenderemos que podemos minar aún más la paciencia de un alumno con pequeños toques como el que aprenderemos a continuación, recuerden que tienen que demostrar de vez en cuando sus (imaginarias e inventadas) imperfecciones.

Bien. Lo que debemos hacer como paso dos para minar la paciencia de un alumno es lo siguiente.

  • El alumno asistirá a nuestra clase un día normal, de principios de curso, y lo recibiremos como cualquier otro día.

  • Tras la clase le pararemos y le diremos que queremos hablar con él a solas, momento en el que alabando su buen hacer y sus dotes para la asignatura, le instaremos a que deje de asistir y que dedique todo esa potencial inteligencia a trabajos y desarrollos más importantes, que en nuestra asignatura está perdiendo el tiempo. Deberemos estar así hasta que acceda de buen grado dejar de asistir a clase.

  • Iremos anotando las faltas del alumno a nuestra clase, semana tras semana, y cuando llegue el día de poner las notas, en la evaluación, deberemos olvidar como se llama el alumno, quién és, dónde vive, edad, y el café que nos acabamos de tomar con él y poner en la nota “No evaluado por pérdida de evaluación contínua”

  • Como el alumno dejó de ir a nuestra clase se habrá desinteresado por la asignatura, de manera que no se dará cuenta de lo que acabamos de hacer, de manera que deberemos ir a decírselo personalmente, no sin antes habernos asegurado de comunicarle las notas al jefe de estudios y al de departamento.

  • Escogeremos un lugar público y abarrotado, como por ejemplo una actuación de un grupo en el propio conservatorio, y en cuanto demos con el alumno le diremos:

  • Hola, que tal, oye, ¿sabes qué? No te lo vas a creer. Resulta que el otro día me equivoqué y puse en vez de sobresaliente pérdida de evaluación continua, ¿sabes?, fíjate que error más tonto. – A lo que el alumno contestará: ¿¡Qué!? – Y a lo que responderemos la clave del método NOME: Ya ves, NO ME fijé, NO ME dí cuenta y NO ME enteré de que eras tú, y pensando que era otro, te puse como no calificado. ¿Que fallo mas tonto, eh?. – Acto seguido nos iremos mientras el alumno va perdiendo la paciencia según se va dando cuenta de lo que le acabamos de decir y sin que le dé tiempo a sacar la navaja que lleva en el bolsillo derecho.

Y ya está, queridos enseñantes. Habremos, fácilmente, vuelto a poner la paciencia de un alumno donde debe estar, por los suelos, y de paso le habremos enseñado una valiosa lección: No te fíes nunca de lo que te diga un profesor, puede que se esté leyendo el curso para profesores.

Hasta el miércoles, conspiradores.